emergencia social

14/06/2013

Hace unos años, no muchos, el concepto de desnutrición infantil nos devolvía la mirada, a través de la televisión, de un niño africano desnudo y con el vientre hinchado por la mala alimentación. Hoy, nos devuelve la mirada de un niño andaluz, catalán, canario o valenciano que necesita ir al colegio más para comer que para aprender.

Hace unos años, no muchos, se hablaba de la alimentación de los escolares poniendo el énfasis en los problemas de obesidad infantil provocados por una mala alimentación. Hoy, se sigue hablando de la mala alimentación de los menores pero porque la presencia de niños malnutridos es una realidad en las escuelas.

Hace unos años, no muchos, se alternaban periodos de trabajo y paro y los momentos de transición eran compensados con los ingresos de la prestación por desempleo. Se afrontaba la situación y la vida se planteaba en una dicotomía laboral de ocupado-parado donde los periodos sin ningún tipo de ingresos no solían ser largos. Hoy, cada vez hay más personas que agotan la prestación y los posteriores subsidios por desempleo y se ven abocados a una existencia sin ingresos y, lo que es peor, sin perspectivas de reinserción laboral. Abocados a un futuro ciego. Muy negro.

Hace unos años, no muchos, había pobres en las calles de las ciudades españolas. Eran transeúntes, personas que vivían al margen de la sociedad en el mismo centro de las ciudades. Eran identificables por su aspecto, por su mal aspecto, y otros transeúntes, personas que transitaban por la calles, se apartaban de su camino para no cruzarse con ellos. Hoy, sigue habiendo pobres en las calles. Más. Muchos más. Sin embargo, ya no todos son tan identificables. El perfil del pobre ha cambiado y personas que hace pocos años pertenecía a la clase media, hoy están en la parte más baja de la sociedad. Y ese descenso al infierno les avergüenza.

Hace unos años, no muchos, las personas que no tenían casa y vivían en la calle eran los ‘sin techo’. Vivir en la calle era la máxima expresión de pobreza y exclusión social. Eran personas solo con presente porque el futuro ni se lo planteaban. Hoy, las personas pierden sus casas y se encuentran de la noche a la mañana prácticamente en la calle: son los desahuciados. Personas que tenían un presente pero que ya es pasado y abocados a un futuro de incertidumbre y deudas con el banco.

La situación en España se ha degradado tanto en los últimos 5 años que se comienza a hablar de emergencia social. Es una realidad tan visible que ciega. Y esa ceguera parece que paraliza a los partidos políticos, incapaces, una vez más, de actuar de manera conjunta ante un problema nacional de tal envergadura que no debería formar parte de la disputa partidista. Se requieren medidas inmediatas y, sobre todo, eficaces.

Nos enredamos en debates y diatribas sobre el paro, la pobreza y la desigualdad cuando deberíamos hablar de parados de larga duración sin ingresos, de pobres en situación de exclusión social y de personas en situación de desigualdad de oportunidades. En una palabra: hablar de personas. De personas pobres en dinero pero ricos en dignidad. Por justicia social.

Por cierto, ¿se han fijado en que los asuntos de pobreza y hambre aparecen en la sección de ‘Sociedad’ y no en la de ‘Economía’ en los periódicos? ¿Acaso este aumento de la pobreza y del hambre no es una consecuencia más de la crisis económica? ¿Significa esto que las medidas para acabar con la pobreza quedan fuera de la política económica? Pues eso tiene un nombre: caridad y beneficencia. Y suena muy rancio.

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cuando ser un parado avergüenza

09/05/2013

Hoy, 9 de mayo, se celebra un Salón de Empleo en Zaragoza. Tiene lugar a lo largo de todo el día (entre las 10 de la mañana y las 8 de la tarde) en un céntrico e histórico hotel de la ciudad. He acudido a primera hora. He llegado sobre las 10:40 horas y para entonces la cola ya doblaba la esquina de la manzana. Antes de que diera el primer paso para avanzar la cola había crecido considerablemente hasta aproximarse a doblar la siguiente esquina de la manzana.

La imagen era llamativa e impactante. La gente que caminaba por las calles y los conductores se quedaban mirando sorprendidos: no teníamos pinta de ser una multitud de turistas haciendo fila para registrarse en el hotel.

También han acudido los medios de comunicación a cubrir la noticia. En un salón de empleo los actores principales son las empresas que ofertan puestos de trabajo y los trabajadores desempleados. Estos últimos son protagonistas dentro del salón pero sobre todo son visibles y llamativos fuera. En la cola. En una fila casi infinita alrededor de la manzana.

Es una imagen que desde distintos puntos de vista y desde distintas alturas de la fila han tomado las cámaras de Aragón TV y de TVE Aragón, además de varios fotógrafos. Es la típica imagen que estamos acostumbrados a ver en prensa escrita y televisiones coincidiendo con la publicación del paro registrado o de los resultados de la EPA: largas filas de desempleados a las puertas de una oficina de empleo. Hoy, las puertas eran las de un hotel donde se celebraba un salón de empleo, y la fila mucho más larga si cabe que la que sale en esas otras ocasiones.

Siendo como era parte integrante de esa fila de anónimos protagonistas y no observador de la misma como en ocasiones anteriores, me ha llamado la atención un detalle: en el momento en que aparecía una cámara de tv o un fotógrafo para tomar imágenes, algunas de las personas de la fila se giraban para no ser enfocados directamente a la cara, miraban hacia el suelo o directamente se tapaban el rostro con la carpeta donde llevaban los curriculums para presentar una vez llegaran al interior del salón. En un momento dado uno de los operadores de cámara ha enfilado la calle haciendo un barrido de las personas que hacían fila como si se tratase de futbolistas que estuvieran escuchando el himno antes de empezar el partido. A medida que la cámara se acercaba se iban sucediendo movimientos y gestos de varias personas para evitar que sus miradas se cruzaran con el punto rojo del foco de la cámara. Una sucesión de actos privados para evitar el reconocimiento público.

Es cierto que estábamos en la calle (un lugar público) y que todos éramos mayores de edad, pero me he quedado con la sensación de sí, en vistas de la reacción que provocaba en determinadas personas, la prensa debería preguntar si accedíamos a ser grabados en esa situación. Era evidente que había personas a las que les incomodaba ser grabadas. El paro provoca sentimientos de baja autoestima y en la situación actual de crisis dudas acerca de las posibilidades de reinserción laboral. Ser grabado como un eslabón más de una cadena infinita de parados no parece que ayude a mejorar esa sensación.

He tardado aproximadamente una hora y media en llegar a la entrada. Ha coincido que en ese momento salía del hotel el Consejero de Economía del Gobierno de Aragón, Francisco Bono, que había acudido a la inauguración del Salón. Me ha llamado la atención su total tranquilidad y casi indiferencia al toparse a la salida con esa marea de gente desempleada que quería entrar al mismo lugar del que él estaba saliendo. La actitud de quien está acostumbrado al reconocimiento público pero que evita que su mirada se cruce con la del parado.

En el interior del Salón también estaba la prensa. Además de fotógrafos, periodistas de tv y radio que ahora sí convertían al desempleado en actor activo preguntándole las razones y las motivaciones para acudir al evento, previa solicitud de autorización para ser entrevistado. El parado fuera de la fila vuelve (volvemos) a ser persona. Deja(mos) de ser sólo imagen para tener también voz.

Quizás sea necesario dar la voz también al parado de la fila para evitarle pasar un mal momento. Tampoco cuesta tanto.


la etapa reina del paro

25/04/2013

No por esperada la noticia de los más de seis millones de parados en España es menos impactante. Las cifras son sencillamente catastróficas:

– 6.202.700 personas en paro.

– 27,16% de tasa de paro

– La tasa de paro juvenil llega al 57, 2%.

– Más de tres millones de parados llevan más de un año en el paro.

– Casi dos millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro.

Solo hay tres comunidades autónomas con tasas de paro por debajo del 20% (País Vasco, La Rioja y Navarra), mientras que en Andalucía rozan el 37%. La imagen de las dos Españas en los datos del paro se perpetúa: lo más preocupante es que la situación en el norte es muy mala y en el sur, simplemente, dramática.

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Hasta hace unos meses estábamos acostumbrados a ver la evolución del paro desde el comienzo de la crisis. En esos gráficos (en una suerte de perfil de final de etapa pirenaica del Tour), veíamos como el paro ascendía constantemente desde cifras por debajo del 8% en 2007 hasta superar el 20% a finales de 2010, y rozar el 25% a principios del 2012.

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A mediados de 2012 superamos la tasa histórica de paro que hasta entonces se situaba en el 24’55% a comienzos de 1994 (con un número total de parados por debajo de los cuatro millones). Ese record nos obligó a aumentar la extensión del gráfico en su extensión temporal para ver la evolución del paro.

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De esta manera podíamos observar como desde entonces (mediados de los 90), la tasa de paro en España fue descendiendo lenta pero constantemente (salvo un pequeño repunte en 2001 debido a un cambio en la metodología de cálculo), hasta llegar a la cifra histórica, esta vez por baja, del 7,95%.

Desde 1994 el paro en España descendía después de haber subido un puerto de primera categoría.

Si aumentamos la referencia temporal y observamos el gráfico del paro en España durante la época de la democracia observamos tres repuntes muy importantes: a mediados de los 80 y de los 90, y el momento actual de tasas record.

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La evolución del paro en España presenta el perfil de una etapa reina del Tour, el Giro o la Vuelta. Desde el inicio de la etapa (de la democracia) el paro va escalando hasta alcanzar una primera cima de 1ª categoría a mediados de los 80, para descender hasta los primeros 90 cuando comienza el ascenso al segundo puerto de 1ª categoría que se alcanza en 1994.

Desde mediados de los 90 se produce un descenso vertiginoso que nos llevará, con la explosión de la burbuja inmobiliaria, a los pies de la crisis a finales de 2007. Comenzamos en ese momento el ascenso al (de momento) último puerto que se está mostrando como de categoría especial,… y además parece no tener fin.

El mayor problema de este último puerto es que venimos de un valle relativamente bajo y ascendemos hasta una altura donde el oxígeno es cada vez menor y se hace muy difícil respirar.

En ciclismo las etapas reina pueden decidir el destino de las carreras. En economía la crisis y esta tasa de paro desorbitada también pueden marcar el destino de España. Y no es un destino halagüeño.


precisiones conceptuales en las cifras de paro

03/04/2013

No será porque no se hable y se escriba sobre el drama del desempleo en España. O quizás precisamente porque se habla y se escribe mucho del tema. La cuestión es que no siempre se hace con precisión cuando se analizan las cifras del paro en nuestro país.

En España hay dos fuentes para medir el paro: las cifras de paro registrado que publica mensualmente el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), y los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que publica trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Respecto a las cifras de paro registrado hay que señalar que se trata del número de personas inscritas en los servicios públicos de empleo (el ‘estar apuntado al paro‘ de toda la vida) y que se consideran demandantes de empleo. En este punto hay que señalar que NO todas las personas inscritas se contabilizan para la medición del paro registrado, ya que se excluyen de éste todas aquellas demandas que al final del mes de referencia se encuentran en alguna de las siguientes situaciones: demandantes de pluriempleo, demandantes de mejora de empleo, participantes en trabajos de colaboración social, demandantes de un empleo inferior a 3 meses o con jornada inferior a 20 horas semanales, demandantes de empleo que estén cursando estudios o formación ocupacional (estudiantes), etc.

Cuando baja el paro registrado (como sucedió en los datos publicados relativos al mes de marzo) es habitual escuchar a tertulianos (es una batalla perdida) y, lo que es peor, a políticos (es un error imperdonable) equiparar el número en que ha descendido el paro con personas que han encontrado trabajo. Suelen ser expresiones del tipo: ‘aunque sea un descenso pequeño, es una buena noticia para las 5.000 personas que han encontrado trabajo‘. Y eso sencillamente no es así. Que baje el paro registrado significa que hay menos gente inscrita que se contabiliza (teniendo en cuenta los criterios que hemos visto en el párrafo anterior), pero no se puede extrapolar que todas esas personas hayan encontrado empleo.

Porque uno puede dejar de estar inscrito por haber encontrado empleo, por supuesto, pero también por no haber renovado ese mes la demanda de empleo por la razón que sea (fundamentalmente gente que no cobra prestación y que no tiene ninguna confianza en que el servicio público de empleo le encuentre alguna oferta adecuada a su perfil, y por voluntad propia u olvido no renueva la demanda). Del otro lado hay que tener en cuenta que las personas que se inscriben pueden hacerlo por haber perdido su trabajo ese mes, pero también cuentan las personas que se inscriben por primera vez al paro tras finalizar los estudios o se vuelven a inscribir tras un periodo de inactividad laboral (que no paro), y que figuran en las estadísticas como parados sin empleo anterior.

Es decir, cada mes hay más o menos gente inscrita en el paro que el mes anterior, pero la diferencia no significa que todas esas personas hayan encontrado trabajo, en caso de que baje; o que lo hayan perdido en caso de que suba. El dato es el resultado de tener en cuenta todas las posibles altas y bajas en la contabilidad del paro registrado.

La segunda fuente de medición del paro es la Encuesta de Población Activa (EPA), que es eso, una encuesta que mediante una muestra calcula el número de personas que no tienen trabajo (independientemente de que estén inscritas en su servicio público de empleo autonómico) y que hayan realizado acciones de búsqueda activa de empleo. Se trata por tanto de un concepto de parado más dinámico y en consecuencia ofrece una cifra de parados más próxima a la realidad que la del paro registrado. Y lamentablemente más elevada (casi 6 millones frente a los poco más de 5 millones de los datos del SEPE).

En este punto se habla mucho de las insoportables cifras de paro juvenil que arroja la EPA cada trimestre, y que no dejan de subir en los últimos años hasta alcanzar el 55,13% a finales de 2012. Respecto a esta cifra se pueden realizar un par de matizaciones que lejos de pretender minimizar lo dramático de la situación, si considero son necesarias para valorarla de una manera más objetiva.

Es necesario, en primer lugar, especificar que a efectos de estadística laboral solo cuentan los trabajadores (ocupados y parados) que tienen entre 16 y 24 años. Por otra parte, en la actualidad el concepto de ‘joven’ abarca un tramo de edad superior (incluso en algunas ocasiones se entiende la juventud como los menores de 35 años), por lo que al hacer referencia al paro entre los jóvenes (sin mencionar el tramo de edad al que no estamos refiriendo) puede provocar la sensación de que la situación afecta a un colectivo mucho mayor (si cabe) en términos absolutos del que realmente se trata.

En segundo lugar, hay que señalar que en términos relativos la tasa de paro juvenil es del 55%, lo que significa  que más de la mitad de los jóvenes menores de 25 años que están dispuestos a trabajar (y que por lo tanto buscan activamente empleo) no encuentran trabajo. NO significa que más de la mitad de (todos) los jóvenes españoles estén en paro, ya que la situación habitual de los menores de 25 años es estar formándose, y por lo tanto no están buscando trabajo (siendo población inactiva y no parada). Respecto al total, serían aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes los que están en el paro.

En muchas ocasiones se confunde población inactiva (personas que estando en edad de trabajar, o no pueden o no quieren trabajar) con población parada (personas en disposición de trabajar pero que no encuentran empleo). Y ocurre algo similar con la confusión entre población activa (personas que se han incorporado al mercado de trabajo, es decir, que tienen un empleo o que lo buscan actualmente) y población ocupada (parte de la población activa que efectivamente desempeña un trabajo remunerado). Esta segunda equivocación es especialmente sangrante en el caso de centros y consultoras de formación que confunden términos cuando ofertan ‘formación dirigida a activos del sector…‘, cuando en realidad es formación dirigida a trabajadores ocupados de un determinado sector. Se retratan estas organizaciones como verdaderos centros de deformación profesional para el empleo.

En definitiva, hablar con precisión no rebaja el drama del paro en España, pero es algo que debería ser obligatorio para analizar, valorar y atacar objetivamente una situación que, por tan dramática que es, requiere de la mayor precisión y competencia profesional de todos los actores (políticos, sociales y empresariales) involucrados.


más paro, más pobreza, más desigualdad

27/03/2013

Que la situación económica de España es crítica nadie lo duda.

Llevamos meses con un aluvión constante de noticias, informaciones, cifras y opiniones sobre la impagable deuda, la creciente prima de riesgo, el caótico sistema financiero, el insostenible déficit público y, en consecuencia, la imperiosa necesidad de recortes sociales y de la sacrosanta austeridad en las cuentas públicas.

De lo que se habla menos es de la crítica situación social del país. De la crítica situación en la que se encuentran cada vez más personas.

O se hablaba menos, porque en las últimas semanas ha aparecido una terna de informes que ponen el acento en la situación de las personas y no en la situación de la macroeconomía.

Las publicaciones son las siguientes:

– ‘Estructura social y desigualdad en España‘ de José Saturnino Martínez García.

– ‘Informe sobre la Desigualdad en España 2013‘ de la Fundación Alternativas.

– ‘Desigualdad y derechos sociales‘ de la Fundación Foessa.

Solo con los títulos ya podemos ver cuál es la situación en la que nos encontramos: la crisis económica está generando más y más desigualdad en España.

Veamos, sin ánimo de ser exhaustivos, algunos indicadores de tres variables sociales fundamentales en la España actual: paro, pobreza y desigualdad.

1 – Paro

El desempleo ha alcanzado niveles históricos (26% de tasa de paro) y la ocupación sigue cayendo con lo que no parece que hayamos tocado techo en las cifras de paro. En niveles de ocupación (se han perdido más de 3,5 millones de empleo desde el comienzo de la crisis) hemos vuelto a valores de 2003, por lo que podemos hablar sin temor a equivocarnos de una década perdida en este punto.

En total uno de cada cuatro trabajadores que quieren trabajar no encuentran empleo (más del doble que la media de la Unión Europea), porcentaje que supera el 50% entre los activos menores de 25 años. Además, no solo hay más gente en desempleo sino que el tiempo durante el cual las personas no tienen trabajo también es más prolongado. En 2012 más de la mitad de los parados llevaba en desempleo más de un año (parados de larga duración).

Por otra parte, en casi dos millones de hogares en España (que suponen el 10% del total) todos sus activos están en paro, abocando a éstos a una situación de vulnerabilidad social muy preocupante.

2 – Pobreza

En 2011, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2012, la tasa de pobreza relativa se sitúa en el 21% de la población (porcentaje de hogares con ingresos inferiores al 60% de la mediana).

También se ha incrementado de manera muy notable el número de hogares en situación de pobreza severa (con rentas inferiores al 30% de la mediana). En este punto se puede señalar que se ha duplicado el número de hogares sin ingresos (no se percibe ningún tipo de renta por trabajo, prestación por desempleo o subsidio por parte de la Seguridad Social), pasando de los 300.000 a mediados de 2007 a los más de 630.000 en 2012. En porcentaje se ha pasado de un 2% a un 3,7% del total de hogares en situación de gran necesidad.

A esto hay que añadir los indicadores de privación multidimensional como son no tener la capacidad de hacer frente a gastos imprevistos, no tener capacidad de ahorro, no poder pagar la calefacción o adquirir ciertos productos,… En todos estos casos los porcentajes de hogares que se encuentran en estas situaciones no han dejado de crecer en los últimos cinco años.

3 – Desigualdad

En renta per cápita (renta nacional disponible a precios de mercado) en 2012 los valores son similares a los de hace más de una década. Por eso se habla de una década perdida: en 2012 los españoles recibieron de promedio una renta de 18.500 euros, cifra que está por debajo en términos de capacidad adquisitiva de la que recibieron en 2001. A esto hay que añadir el incremento del coste de la vida incluso en tiempos de crisis, lo que acentúa el problema.

Es evidente que la crisis no está afectando de manera homogénea a todos los estratos sociales. El problema no es solo que las rentas disminuyan sino que además lo hacen en mayor medida entre las rentas bajas lo que provoca que se incremente la desigualdad social.

En definitiva, todos estos datos indican que no solo hay más pobreza y más desigualdad sino que además estas son más intensas, alcanzado niveles que son muy difíciles de reducir. Existe la posibilidad real de que la recuperación de la economía y del empleo sean insuficientes para recuperar los valores previos a la crisis, de manera que este incremento de la desigualdad, lejos de ser una consecuencia coyuntural de la profunda crisis y recesión que está viviendo la economía española, se convierta en algo estructural y característico de la sociedad española que viene.

Y lo que es peor: la función protectora del estado de Bienestar se está debilitando. Nos encaminamos hacia un futuro donde el acceso a los derechos sociales será cada vez más difícil y restringido.

El presente y el futuro no son halagüeños, y el camino hacia la igualdad se prevé largo y lleno de obstáculos. Pero habrá que recorrerlo.


más rápido, más alto, más fuerte

27/07/2012

La casualidad y el destino (en menor medida), y Zapatero y Rajoy (en mayor medida), han hecho que tal día como hoy, 27 de julio de 2012, el mismo día que se inauguran los Juegos Olímpicos de Londres 2012, España ha alcanzado su record histórico en lo que a tasa de paro se refiere con un 24,6%. Uno de cada cuatro españoles que quiere trabajar, no lo hace porque no puede.

A España no se le puede negar el espíritu competitivo en este sentido y ha hecho buena esa máxima deportiva de que los records están para batirlos.

En el segundo trimestre de 2012 el número de desempleados en España ha alcanzado los 5.693.100, un 24,63%. Esta cifra supera por poco la anterior cota histórica, el 24,55% que se alcanzó a comienzos de 1994, durante la anterior crisis. Eso sí, en aquel momento el número desempleados era casi dos millones menos, 3.932.900 personas.

El paro en España ha hecho suyo el lema olímpico de “Citius, Altius, Fortius” (Más rápido, Más Alto, Más fuerte).

MÁS RÁPIDO

Cinco años. Solo cinco años es el tiempo que le ha costado al mercado laboral español pasar de una tasa de paro del 7,95%, la más baja en 30 años, en el segundo trimestre de 2007, a la tasa actual del 24,6%, que marca el máximo histórico.

Tasa de Paro IIT 2007

Hemos pasado de una cifra de parados por debajo de los dos millones a mediados de 2007 (1.760.000), a acercarnos peligrosamente a los seis millones a mediados de 2012 (5.693.100), no descartándose alcanzar esta cifra a finales de este mismo año.

Tasa de Paro IIT 2012

MÁS ALTO

Ningún país en Europa, ni siquiera Grecia con un 22,5% (un país que parece abocado a la quiebra), tiene una tasa de paro más alta que España. Portugal (15,2%) e Irlanda (14,6%), los otros dos países junto a Grecia rescatados por la Unión Europea, presentan datos de paro 10 puntos por debajo de España.

Solo estos cuatro países de la Unión Europea-15, en el momento álgido de la crisis, presentan tasas de paro en la actualidad por encima del 10%. Es más, países como Austria, Holanda, Luxemburgo, Alemania, Bélgica, Finlandia, Suecia y Dinamarca tienen tasas de desempleo, a mediados de 2012 con la economía europea en recesión, por debajo del 8%, que fue el mínimo histórico español (7,95%) en 2007, en pleno apogeo de la economía española.

Otro dato significativo: España sextuplica el paro de Austria, que con un 4,1% presenta el valor más bajo de toda la Unión Europea.

Tasas de Paro Unión Europea-15

Ni siquiera si tomamos los datos de desempleo de los paises de la Unión Europea-27, España abandona su posición de ‘privilegio’.

MÁS FUERTE

Preguntada la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, este mediodía en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros por los datos de la EPA, ha venido a decir que el paro sube porque la economía va mal, y que cuando la economía mejore se creará empleo. Y ya. Análisis riguroso, sin duda.

El problema es que los recortes y más recortes del gobierno del PP, lejos de mejorar la economía la están metiendo más y más en el hoyo. El mercado laboral español es bulímico: contrata mucho cuando la economía crece, y despide mucho, muchísimo cuando la economía se estanca o decrece. Y nada se está haciendo para actuar en este sentido.

Las propias previsiones del Gobierno para el periodo 2013-2015 no son buenas. El PIB seguirá cayendo en 2013 y sin recuperación económica no hay crecimiento del empleo. Así, en los próximos tres años, aunque la tasa de desempleo, según las previsiones, bajará lentamente, seguirá estando en torno al 22% en 2015.

Otras previsiones más pesimistas auguran una década perdida para España, de manera que no recuperará el PIB de 2008 hasta 2017. Claro, que eso no significa, ni mucho menos, que se recuperen las tasas de paro de ese año.

Y en esas estamos, con la medalla de oro de paro colgada al cuello y record de la especialidad, antes incluso de la inauguración de los Juegos.


¿un buen dato de paro en aragón?

05/05/2012

Hace una semana se publicaron los datos de la EPA (I Trimestre de 2012). Según estos datos el número de parados en Aragón asciende a 119.300 personas y la tasa de paro se sitúa en el 18,38%, seis puntos por debajo de la media nacional que se disparó hasta el 24,44%.

La comunidad aragonesa presenta de esta manera la tercera tasa de paro menos alta de España. Decir que es la tercera más baja, con un porcentaje próximo al 20%, me parece poco acertado, porque no se trata en ningún caso de una tasa de paro ‘baja’. Aragón, en definitiva, está menos mal que el conjunto de España, pero eso no significa que esté bien.

El viernes pasado el Ministerio de Empleo y Seguridad Social presentó los datos de los Registros del Servicio Público de Empleo Estatal correspondientes al mes de abril de 2012. Según estos datos en Aragón el paro bajó en 385 personas, un 0,35% menos con respecto a marzo. Por provincias el paro bajo en Teruel (-208) y en Zaragoza (-235), mientras que en Huesca subió el paro en 58 personas.

Estos datos llevaron al Consejero de Economía y Empleo del Gobierno de Aragón, Francisco Bono, a manifestar lo siguiente: “que haya bajado el paro en un 0,35 por ciento es un buen dato después del trimestre anterior, que hubo un repunte hacia arriba, no es mucho pero es un alivio porque hay que tener en cuenta que es el primer descenso que se produce de paro en diez meses”.

Más allá de la referencia cuantitativa de que el dato autonómico rompe la tendencia negativa de los últimos 10 meses y el ‘repunte hacia arriba’ (sic) del último trimestre, considerar cualitativamente el dato como ‘bueno’ e incluso calificarlo como ‘alivio’ me parece ciertamente exagerado y alejado de la realidad.

Abril es tradicionalmente un mes en el que desciende el paro. Lo hace habitualmente por causas estacionales derivadas del sector turístico en Semana Santa y del inicio de determinadas campañas agrícolas. Y así ha ocurrido en Aragón: el paro ha descendido en Servicios (-206) y Agricultura (-108), además de en la Construcción (-215). Sin embargo se ha incrementado en Industria (58) y entre los Sin Empleo Anterior (86).

No es por tanto el mejor momento para valorar objetivamente la tendencia del mercado laboral. Más aún cuando si observamos el dato interanual vemos como el paro en Aragón se ha incrementado en 11.062 personas hasta cerrar abril de 2012 con 108.862 personas desempleadas, lo que supone un 11,31% más que en abril de 2011.

Otro dato negativo es el número de contratos registrados: en abril se firmaron en Aragón un total de 25.419 contratos lo que supone un 4,92% menos que el mes anterior y un 11,90% menos que en abril de 2011. Además únicamente un 10,53% del total de los contratos registrados fueron indefinidos: un 11,21% menos que en marzo y un 7,18% menos que en abril de 2011.

En definitiva, los datos demuestran que la situación del desempleo en Aragón ahora es peor que hace un año. El mantenimiento de la negativa evolución interanual ratifica la cruda situación del mercado laboral como consecuencia del empeoramiento de la situación económica, constatada por la entrada de España en recesión.

En este contexto las palabras optimistas del Consejero de Economía y Empleo parecen cuanto menos aventuradas, simple y llanamente porque realmente el dato del paro en abril en Aragón no es ni mucho menos un buen dato.