cuando ser un parado avergüenza

09/05/2013

Hoy, 9 de mayo, se celebra un Salón de Empleo en Zaragoza. Tiene lugar a lo largo de todo el día (entre las 10 de la mañana y las 8 de la tarde) en un céntrico e histórico hotel de la ciudad. He acudido a primera hora. He llegado sobre las 10:40 horas y para entonces la cola ya doblaba la esquina de la manzana. Antes de que diera el primer paso para avanzar la cola había crecido considerablemente hasta aproximarse a doblar la siguiente esquina de la manzana.

La imagen era llamativa e impactante. La gente que caminaba por las calles y los conductores se quedaban mirando sorprendidos: no teníamos pinta de ser una multitud de turistas haciendo fila para registrarse en el hotel.

También han acudido los medios de comunicación a cubrir la noticia. En un salón de empleo los actores principales son las empresas que ofertan puestos de trabajo y los trabajadores desempleados. Estos últimos son protagonistas dentro del salón pero sobre todo son visibles y llamativos fuera. En la cola. En una fila casi infinita alrededor de la manzana.

Es una imagen que desde distintos puntos de vista y desde distintas alturas de la fila han tomado las cámaras de Aragón TV y de TVE Aragón, además de varios fotógrafos. Es la típica imagen que estamos acostumbrados a ver en prensa escrita y televisiones coincidiendo con la publicación del paro registrado o de los resultados de la EPA: largas filas de desempleados a las puertas de una oficina de empleo. Hoy, las puertas eran las de un hotel donde se celebraba un salón de empleo, y la fila mucho más larga si cabe que la que sale en esas otras ocasiones.

Siendo como era parte integrante de esa fila de anónimos protagonistas y no observador de la misma como en ocasiones anteriores, me ha llamado la atención un detalle: en el momento en que aparecía una cámara de tv o un fotógrafo para tomar imágenes, algunas de las personas de la fila se giraban para no ser enfocados directamente a la cara, miraban hacia el suelo o directamente se tapaban el rostro con la carpeta donde llevaban los curriculums para presentar una vez llegaran al interior del salón. En un momento dado uno de los operadores de cámara ha enfilado la calle haciendo un barrido de las personas que hacían fila como si se tratase de futbolistas que estuvieran escuchando el himno antes de empezar el partido. A medida que la cámara se acercaba se iban sucediendo movimientos y gestos de varias personas para evitar que sus miradas se cruzaran con el punto rojo del foco de la cámara. Una sucesión de actos privados para evitar el reconocimiento público.

Es cierto que estábamos en la calle (un lugar público) y que todos éramos mayores de edad, pero me he quedado con la sensación de sí, en vistas de la reacción que provocaba en determinadas personas, la prensa debería preguntar si accedíamos a ser grabados en esa situación. Era evidente que había personas a las que les incomodaba ser grabadas. El paro provoca sentimientos de baja autoestima y en la situación actual de crisis dudas acerca de las posibilidades de reinserción laboral. Ser grabado como un eslabón más de una cadena infinita de parados no parece que ayude a mejorar esa sensación.

He tardado aproximadamente una hora y media en llegar a la entrada. Ha coincido que en ese momento salía del hotel el Consejero de Economía del Gobierno de Aragón, Francisco Bono, que había acudido a la inauguración del Salón. Me ha llamado la atención su total tranquilidad y casi indiferencia al toparse a la salida con esa marea de gente desempleada que quería entrar al mismo lugar del que él estaba saliendo. La actitud de quien está acostumbrado al reconocimiento público pero que evita que su mirada se cruce con la del parado.

En el interior del Salón también estaba la prensa. Además de fotógrafos, periodistas de tv y radio que ahora sí convertían al desempleado en actor activo preguntándole las razones y las motivaciones para acudir al evento, previa solicitud de autorización para ser entrevistado. El parado fuera de la fila vuelve (volvemos) a ser persona. Deja(mos) de ser sólo imagen para tener también voz.

Quizás sea necesario dar la voz también al parado de la fila para evitarle pasar un mal momento. Tampoco cuesta tanto.


sindicatos, formación para el empleo y medios de comunicación

06/05/2013

El pasado 1 de mayo, con motivo de la celebración de la Fiesta del Trabajo, en eleconomista.es se publicaba una noticia cuyo titular me llamó la atención: ‘UGT y CCOO siguen recibiendo 800 millones en formación pese al ajuste‘. El desarrollo de la noticia no solo me llamó la atención sino que además me generó bastantes dudas (cuando no certezas) de la veracidad de algunas de las informaciones que se daban.

El artículo partía de la duda razonable que existía sobre el éxito de la movilización de los sindicatos en los actos de celebración del primero de mayo en España. Desde siempre, y más con la actual crisis económica, las actuaciones de los sindicatos en jornadas reivindicativas (tanto en manifestaciones como en jornadas de huelga general) se evalúan en función de la capacidad para movilizar a los trabajadores. El descrédito de los sindicatos (como de los partidos políticos, las organizaciones empresariales y otras instituciones) está creciendo de manera alarmante con la consiguiente reducción del apoyo de la masa trabajadora a los actos promovidos desde las centrales sindicales.

Sin embargo, el artículo planteaba la duda desde el punto de vista de la dificultad para organizar los actos debido a la reducción presupuestaria provocada por la caída en las asignaciones de dinero público que reciben los sindicatos (al igual que las organizaciones empresariales y los partidos políticos) de los presupuestos generales de 2013. Eso es así. Tan es así que tanto UGT como CCOO han tenido que aligerar sus estructuras en el último año ya que con la reducción de las aportaciones públicas no podían mantenerlas tal y como estaban. Ese ajuste de sus estructuras ha supuesto incluso la reducción de sus plantillas, ya que como en cualquier otra organización o empresa la masa salarial de sus trabajadores suponía una parte importante de sus gastos.

Lo llamativo del artículo de eleconomista.es es que después de hacer referencia al descenso de las partidas presupuestarias vía Presupuestos Generales del Estado, afirma que según sus estimaciones (que cataloga como ‘muy conservadoras’), ambos sindicatos ‘siguen recibiendo de las distintas administraciones como mínimo 800 millones al año -400 millones cada una- sólo para actividades de formación, incluyendo los fondos de la Fundación Tripartita’.

Lo primero que me llamó la atención de la redacción fue que se considerase noticiable que esa cuantía fuese destinada SÓLO para actividades de formación. Dos matizaciones respecto a esto: por una parte, si son partidas presupuestaria dirigidas a formación, no entiendo su vinculación en el artículo con los presupuestos para organizar actos reivindicativos (los presupuestos destinados a formación son de carácter finalista), a no ser que insinúen que desvían ilícitamente partes de esos fondos para gasto corriente del sindicato; y por otra parte, es opinión generalizada la importancia de la formación de los trabajadores (tanto ocupados como desempleados) para afrontar con mayores garantías la crisis de empleo que vivimos, por lo que el componente valorativo de ese ‘solo para actividades de formación’, parece indicar que lo consideran excesivo. En cualquier caso tanto la primera como la segunda matización son aspectos que entran dentro de lo valorativo: cada uno puede tener su opinión sobre cuánto presupuesto público se destina a formación para el empleo y los criterios que se utilizan para su distribución entre los diferentes agentes involucrados.

Lo que no es valorable es si las cifras que se presentan son ciertas o no. Y por lo visto, las cifras que presenta el artículo no son del todo respetuosas con la realidad. Y no lo digo yo, lo dice la propia Fundación Tripartita que aparece mencionada en la información. Según eleconomista.es, la ‘FTFE, cuyas últimas cuentas auditadas son de 2011 y analizan el uso de los 3.000 millones con los que contó ese año, entregó directamente a cada uno de estos dos sindicatos nada menos que 300 millones para formación’. A cualquiera que conozca el funcionamiento de la Fundación Tripartita le (nos) llamó la atención un par de aspectos de ese párrafo: la cuantía total que se asigna a la Fundación Tripartita y la forma de repartir los presupuestos entre los sindicatos.

Desde luego a la FTFE le llamó tanto la atención como para sacar una nota aclaratoria al artículo. En primer lugar para corregir que ‘la cifra de 3.000 millones de euros mencionada en el artículo corresponde al presupuesto total del subsistema de formación para el empleo’, y que el presupuesto realmente gestionado en el año 2011 por la Fundación Tripartita ascendió a ‘930 millones de euros’. Por otra parte, la nota aclara que la concesión de subvenciones dentro de la Iniciativa de formación de Oferta (ámbito estatal) ‘se realiza en régimen de concurrencia competitiva, respetando los principios de objetividad, igualdad, transparencia y publicidad, según el procedimiento publicado en la convocatoria estatal’. Es decir, el presupuesto para formación asignado a los sindicatos no se entrega ‘directamente’ como se afirma en el artículo sino que se otorga en función de su participación en un régimen de concurrencia competitiva, y por lo tanto la cuantía dependerá de los resultados obtenidos en su participación en esa iniciativa.

La FTFE también recuerda en su nota que el origen de los fondos del subsistema procede de la recaudación de la cuota de formación profesional (0,70% de la base de cotización por contingencias comunes a la Seguridad Social, el 0,60% lo aporta la empresa y el 0,10% el trabajador); de las ayudas del Fondo Social Europeo y de la aportación del Servicio Público de Empleo Estatal.

Lo más destacable es que no es la primera vez que la FTFE saca una nota aclaratoria sobre alguna noticia publicada en medios de comunicación relacionada con la gestión de los presupuestos estatales vinculado a la formación para el empleo. La primera vez fue a finales de 2012 respecto a una noticia sobre las subvenciones de formación a las organizaciones sindicales y empresariales, y la segunda hace apenas un mes. Lo preocupante es que esta segunda ocasión fue también una aclaración a una noticia de elecomista.es y en términos similares a los de esta última ocasión.

Nadie duda de que los presupuestos destinados a la formación para el empleo han de ser fiscalizados con la mayor de las exigencias, tanto los gestionados por los sindicatos, como por las organizaciones empresariales y el resto de agentes participantes (consultoras y centros de formación). Por otra parte también habría que exigir a los medios de comunicación la máxima rigurosidad a la hora de plantear este tema y presentar las cifras, de manera que se eliminen sesgos en el debate presentando una situación que no se corresponde con la realidad.

Creo que la labor de la Fundación Tripartita publicando estas notas aclaratorias es muy necesaria y también muy positiva.