la familia real y las competencias transversales

La monarquía lleva un tiempo instalada en el debate social. Temas no faltan… aunque ninguno bueno. Algo que hasta hace no mucho tiempo parecía terreno vedado para el debate está ahora de plena actualidad: ¿tiene futuro la monarquía en España?

La imprescindible renovación democrática y regeneración  institucional que necesita España parece que se decanta más por una respuesta negativa a esta pregunta aunque, como en todo, las opiniones son diversas.

Para bien o para mal la monarquía cumple unas funciones en el actual marco constitucional español, y no pretendo entrar a valorar esas funciones o la idoneidad o vigencia de las mismas. Sin embargo, sin pretender ser original, se me ha ocurrido analizar (medio en broma, medio en serio) las actitudes de los miembros de la monarquía española con algo que hasta hace poco formaba parte de mi ámbito profesional: las competencias profesionales.

Más concretamente su relación con las competencias laborales transversales, es decir, aquellas que son necesarias en cualquier puesto de trabajo. También en los trabajos de la Familia Real. O de la familia del Rey, para ser más exactos, que ha habido que acotar el término ya que hay algún que otro miembro díscolo que está dando (más) mala imagen a la institución.

familia_real_española

Por partes. O por miembros, mejor dicho:

S.M. el Rey Don Juan Carlos I

Máximo representante de la Familia Real y por lo tanto en la obligación de presentar una imagen acorde a su posición. Convendremos todos que no está siendo del todo así últimamente.

Su puesto se asemejaría al de un alto directivo de una empresa por lo que sus competencias transversales deberían ser análogas. Y aquí encontramos un poco de todo. Hay que reconocer que tiene algunas competencias muy desarrolladas como el networking, es decir, la red de relaciones personales (algunas tan personales que llegan a ser de entrañable amistad) o la gestión del tiempo (a pesar de tener la agenda repleta de actos nunca llega tarde a ninguno). Su compromiso con la organización es máximo… le va el puesto en ello.

Por el contrario, en algunas otras competencias demuestra algunos déficits. Especialmente en lo que se refiere a la adaptación al cambio, ya que es evidente que le está costando adaptarse a una nueva realidad social donde su figura ya no brilla como antaño. Parece mostrarse reticente a abandonar su zona de confort, representada por la Transición cuando su puesto era incuestionable y valorado. En momentos de zozobra a un líder se le exige autocontrol y equilibrio y desde luego de lo segundo no anda nada sobrado. Eso sí, esto último le ha valido para desarrollar la competencia de la delegación, hasta el momento puntual pero quién sabe si dentro de no mucho definitiva, en favor de su hijo.

S.M. la Reina Doña Sofía

Siempre se ha dicho de la Reina Sofía que era una gran profesional, aunque no se supiera muy bien en qué consistía su profesión más allá de ser la Reina y de estar donde marcara el protocolo. Si su profesionalidad se demuestra en eso, su compromiso con la organización, aunque sea de baja intensidad, está fuera de toda duda.

Si hacemos caso a la intensa rumorología acerca de la vida en Palacio también podemos asegurar que su autocontrol y equilibrio están más que demostrados.

En su debe se le puede poner su escasa iniciativa, aunque más parece motivada por la rigidez de la propia institución que por voluntad propia.

S.A.R. el Príncipe de Asturias, don Felipe

Representa mejor que nadie lo de la importancia del aprendizaje permanente. Aunque no deja de ser paradójico que lleve toda la vida formándose para un trabajo que tiene asegurado.

Su antecesor, o sea su padre, le va a dejar una institución en los momentos más bajos de popularidad por lo que le va a resultar imprescindible ser capaz de analizar los problemas y tomar las decisiones más adecuadas. La monarquía ya no es un totem alrededor del cual todos los españoles bailan, por lo que su visión estratégica de hacia dónde debe dirigirse la institución se prevé como fundamental para garantizar su supervivencia. Su liderazgo ya no se da por hecho y se lo tendrá que ganar con actos y con actitudes.

S.A.R. la Princesa de Asturias, doña Letizia

Si algo sabíamos de ella antes de que se convirtiera en Princesa de Asturias es que tenía buenas dotes de  comunicación. Desde que se convirtió en Princesa esas dotes comunicativas se han reducido hasta casi desaparecer.

Lo de (solo) reina consorte no parece muy apropiado en la sociedad actual donde se lucha por la igualdad en todos los ámbitos. En el caso de la monarquía hasta hoy (Constitución mediante) es una batalla perdida. Parece claro que cuando se convierta en Reina su papel tendrá que ser muy diferente al desempeñado por la Reina Sofía: la nueva monarquía va a requerir de un papel más activo de la Reina, con mayor iniciativa y con mayor presencia pública, y por lo tanto su compromiso con la organización deberá ser de otra manera.

S.A.R. la Infanta doña Elena, Duquesa de Lugo

Gracias a ella descubrimos un nuevo sinónimo para separación matrimonial: ‘cese temporal de la convivencia matrimonial’. Era bastante retorcido y rebuscado pero la monarquía es así, le gusta el boato y lo grandilocuente. Quizás sea una forma de comunicación cuestionable pero hay que reconocer que demostró creatividad, aunque solo fuera para llamar de otra manera una cosa ya conocida.

En aquel momento fue el mayor escándalo de la casa real. Transcurrido el tiempo y los acontecimientos, nos parece uno de los actos que más equiparaban a la institución con el resto de la sociedad. A partir de ese momento la figura de la infanta se fue diluyendo y demostró una gran capacidad de adaptación al cambio. Hoy, es el miembro de la familia real que tiene mejor imagen. Precisamente porque no la tiene.

S.A.R. la Infanta doña Cristina, Duquesa de Palma de Mallorca

De ella sabíamos que trabaja en la Obra Social de La Caixa, siendo la única miembro de la Casa Real que parecía tener un trabajo ‘honrado’. Y plebeyo: con su organización y planificación, con sus reuniones, su trabajo en equipo, y su gestión de proyectos.

Pero hete aquí que al parecer también andaba metida con su marido en esto de los negocios fuera del horario laboral y Real. Eso sí, pretende dar la imagen de que realmente ella no se dedicaba a tomar decisiones en aquellas empresas en donde aparecía como socia o con algún cargo de responsabilidad. Si eso fuera así, estaríamos en un claro caso de falta de compromiso con la organización.

Es decir, ella se presenta como amantísima esposa y madre que no se metía en los (sus) negocios. Vamos, una mala interpretación de la competencia de la delegación de libro.

Excmo. Sr. don Iñaki Urdangarín, Duque consorte de Palma de Mallorca

Nadie le puede negar su espíritu emprendedor. Por otra parte, su compromiso ético brilla por su ausencia y eso tampoco nadie lo puede negar.

Urdangarín basaba su emprendimiento en una sobresaliente red de relaciones, una notable capacidad de negociación valiéndose de su posición, una insuficiente innovación en los proyectos (más de uno fusilado de internet) y una muy deficiente orientación al cliente. Además de una pésima creatividad a la hora de camuflar facturas falsas y chanchullos varios.

Los días de vino y rosas (de horchata y ensaimadas sería más acertado) se han acabado. Ahora tiene una excelente oportunidad de hacer valer su competencia en la resolución de problemas. Y tiene muchos. Y muy graves.

Jaime de Marichalar, Ex-Excmo y Ex-Duque consorte de Lugo

¿Qué fue de Jaime de Marichalar?

Nietos

Son unos cuantos, hasta ocho. Y todos nativos digitales. Supongo, por tanto, que las competencias digitales irán bien encaminadas en todos ellos.

Por otra parte, todavía son muy pequeños (el mayor, Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, tiene 14 años) y por lo tanto es pronto para valor sus competencias transversales.

Eso sí, no estaría de más que fueran desarrollando la competencia de adaptación al cambio y la capacidad emprendedora. Por si acaso llega la III República.

Y hablando de la república. ¿Qué régimen preferís: la monarquía o la república? Yo, la (…)

Bueno, os lo digo el próximo 14 de abril.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: