espíritu olímpico

Se suele decir que los Juegos Olímpicos son el acontecimiento deportivo más importante del mundo. Desde el punto de vista cuantitativo no cabe duda. No hay ningún otro acontecimiento que aglutine tantas disciplinas deportivas, con tantos países participantes, ni con tantos deportistas. En los Juegos de Londres 2012 se disputan 26 deportes (con 39 disciplinas), participan 205 Comités Olímpicos Nacionales, y compiten 10.500 atletas.

Desde el punto de vista cualitativo, la afirmación es más discutible. La gran mayoría de los deportes apenas tienen seguimiento o el más mínimo interés, tanto en los medios de comunicación como en el aficionado ordinario, es decir aquellos medios de comunicación y seguidores que siguen (casi) exclusivamente el fútbol, en los cuatro años que transcurren entre unos Juegos y los siguientes. La lista es larga: tiro (con arco, pistola, o al plato), hípica, esgrima, bádminton, judo, vela, lucha, halterofilia, taekwondo, water polo, gimnasia rítmica, gimnasia deportiva, natación sincronizada, hockey sobre hierba, saltos de trampolín, tenis de mesa (ping pong para los ni iniciados), etc.

Por otro lado hay deportes que no forman parte de las disciplinas olímpicas y que tienen un perfil similar a la mayoría de los que sí los son. Los casos más claros son el rugby, el hockey sobre patines y el karate. Hay quien también incluye en esta lista el ajedrez y la petanca.

El espíritu olímpico (y el hecho de que la Liga de fútbol no haya empezado todavía) hace que los medios de comunicación y el aficionado al deporte medio, sigan con síncero interés durante estos 15 días otros deportes. Es enternecedor ver como la prensa sigue y dedica tiempo y atención a disciplinas minoritarias… de las que no querrá saber absolutamente nada en el momento que empiece la Liga.

Y en el otro extremo se encuentra el fútbol. Siendo, como es, el deporte más famoso y con mayor seguimiento del mundo, apenas tiene relevancia en los Juegos Olímpicos. Y precisamente no la tiene por eso: no necesita del escaparate de los Juegos para potenciar su interés. Su espíritu no es olímpico.

De ahí que la competición de fútbol esté formada por selecciones con jugadores menores de 23 años (salvo tres posibles excepciones), que poco tienen que ver con las plantillas que en su caso hubieran disputado un Mundial o un torneo continental. Ni siquiera participan los países con mejores selecciones de fútbol.

Cuando el combinado español quedó eliminado de la competición, tras empatar a 0 con Honduras en el segundo partido de la fase de grupos, el triatleta Javier Gómez Noya escribió en su Twitter los siguiente: “No creo que el fútbol deba ser olímpico: no compiten los mejores y ese rollo de tratar de engañar al árbitro,tirarse, protestar…No en los JJ.OO.”

La primera parte del tuit, sobre la idoneidad o el interés de que el fútbol sea deporte olímpico, la puedo compartir; sobre la segunda parte, lo de tratar de engañar al árbitro, tirarse o protestar, no creo, ni mucho menos, que sea exclusivo del fútbol.

Pocos días después, en la competición de badminton fueron expulsadas ocho jugadoras de dobles por “no hacer todo lo posible para ganar”. Fueron acusadas de buscar una derrota para facilitar su progresión en el cuadro del torneo olímpico enfrentándose a adversarios más asequibles en los cruces de cuartos de final. Al parecer hacer eso no es respetar el espíritu olímpico… ni las reglas de la competición.

La casualidad ha querido que el equipo español de baloncesto se encuentre en una situación similar. La derrota contra Rusia hace imposible que pueda ser primera de su grupo, y si queda segunda se cruzará con Estados Unidos en semifinales. Si queda tercera este enfrentamiento se retrasaría hasta la final soñada. Claro que para quedar tercera España tendría que perder contra Brasil en el último partido de la fase de grupos.

La pregunta es pues: ¿Debe perder España contra Brasil para evitar al ‘Dream Team’? Teniendo en cuenta que Brasil se encuentra en la misma situación, y que se estará haciendo en estos momentos la misma pregunta… ¿qué tipo de partido nos espera?

Por lo visto, jugar a perder en bádminton para asegurarte, a priori, cruces más sencillos, es antideportivo. En baloncesto, si lo hace España, es estrategia.

Y es que el espíritu olímpico es volátil, amigos.

¿Qué pensará de todo esto Javier Gómez Noya?

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