el objetivo profesional: cómo se pasa de desorientado a orientador

27/08/2012

Ya lo dije en el primer post: soy licenciado en Sociología y trabajo en el ámbito de la formación para el empleo. No siempre ha sido así. Como la mayoría de los titulados universitarios, y de los trabajadores en general, tuve otros trabajos antes de estabilizar, en la medida de lo posible, mi situación laboral. Ya veremos cómo esta la cosa dentro de unos meses.

Pero volvamos a los inicios. Recién titulado, y después de reflexionar sobre si quedarme en Pamplona (donde había estudiado), o volver a Zaragoza (de donde provenía), decidí finalmente que era mejor opción volver a tierras aragonesas. ¿Por qué? Pues porque, pensaba yo ingenuo, como en Zaragoza no había estudios de sociología seguro que tendría más posibilidades de encontrar trabajo ya que habría menos competencia.

Lo que no había identificado es en qué clase de trabajo iba a tener menos competencia, porque cualquiera que haya estudiado sociología, y salvo que quiera dedicarse a la docencia universitaria, sabe que el perfil profesional del sociólogo no es precisamente nítido.

Había que empezar por el principio: apuntarse al paro. Acudí a la oficina de empleo que me correspondía y me inscribí como demandante de empleo. El proceso fue sencillo: me preguntaron mis datos personales,  mi formación y experiencia, y el trabajo que buscaba. Contesté a todas las preguntas con determinación: soy un ornitorrinco, acabo de obtener la licenciatura en sociología y busco trabajo de sociólogo. La seguridad que demostré en mis respuestas no pareció impresionar a la funcionaria que me atendió, que se limito a entregarme una tarjeta indicándome que en las fechas señaladas, la primera a los tres meses, acudiera a la oficina y sellara la tarjeta en el mostrador de enfrente. Con el tiempo supe que eso había sido una ‘entrevista ocupacional’, un punto fundamental en la atención a los desempleados.

Me levante de la mesa con mi ‘Tarjeta de Demandante de Empleo’, que es como la llamamos los titulados universitarios, mientras que el resto de gente la llama simplemente ‘la tarjeta del paro’, y con la convicción de que no iba a ser necesario volver a los tres meses a sellarla, tal y como me había indicado la persona que me ‘entrevistó’.

Observador del entorno en el que me movía, como buen sociólogo por muy en el paro que estuviera, vi un cartel donde se podía leer ‘Orientación Profesional’. Le pregunté a una funcionaria que pasaba por ahí sobre ese misterioso servicio de orientación profesional que parecía ofrecer la oficina de empleo.

– Buenos días, ¿qué eso de la ‘Orientación Profesional’?

– ¿Qué has estudiado? [Sin duda, mi porte juvenil, recién afeitado y con la camisa por dentro del pantalón, había delatado mi estatus de recién licenciado].

– Sociología.

– Pues tú mejor que nadie deberías saber qué es. [Dio media vuelta y se fue].

Excelente. En 20 segundos había determinado mi objetivo profesional: iba a ser orientador profesional.

Solo había un problema: no tenía ni idea de lo que hacía un orientador profesional. Realmente no era un problema muy grande ya que era sociólogo y no tenía ni idea de lo que debía saber hacer un sociólogo. Ahora al menos ya sabía una cosa que debía saber hacer. Con el tiempo supe que eso es algo así como la consciencia de la inconsciencia (saber lo que no se sabe).

Por supuesto, a los tres meses volví a la oficina de empleo a sellar la tarjeta ya que seguía en el paro. En ese tiempo no había encontrado ninguna oferta de trabajo relacionada con la orientación profesional, ni ninguna otra en la que se buscara el perfil de un sociólogo o de algo similar.

Tres meses después volví a sellar la tarjeta del paro. Seguía siendo demandante de empleo aunque algo había cambiado. Ya conocía de primera mano un servicio de orientación profesional. Eso sí, como orientado.

En la entidad colaboradora que me atendió consideraron que el hecho de que fuera licenciado en sociología no me convalidaba para no poder hacer uso del servicio. Más allá de rehacer mi CV, poca utilidad más obtuve. Y no porque fuera sociólogo, sino porque tal y como estaba organizado el servicio, aquello no daba para mucho más. Acudí, creo recordar, unas cuatro veces. Con el tiempo supe que, más allá de la utilidad que me aportase, mis firmas de asistencia eran bienvenidas para la consecución de los objetivos que debían cumplir como entidad colaboradora.

En definitiva, tenía un CV formalmente bien redactado que apenas podía utilizar porque no existían ofertas que se ajustasen a mi perfil. Por otra parte sí saqué dos conclusiones importantes: la autocandidatura era un sistema absolutamente inútil si eras sociólogo en Zaragoza; y definitivamente, visto lo visto, yo podía ejercer como orientador laboral.

La casualidad quiso que, al poco tiempo, la misma entidad a la que yo había acudido como usuario de su servicio de orientación ofertara un curso de ‘Orientación profesional’. Así que me inscribí. Me sorprendió que para acceder a la formación, además una prueba escrita, había que pasar una entrevista con los organizadores del curso. El proceso de selección era más parecido a una selección de trabajadores que de alumnos. Sea como fuere, fui seleccionado. Era el único licenciado en sociología en un grupo de doce alumnos. Una de las formadoras era la orientadora que tiempo atrás me había ‘ayudado’ a definir mi objetivo profesional. Ella no se acordaba de mí. Y yo tampoco le recordé el momento.

Con el tiempo supe que el motivo de la entrevista de selección previa era porque la entidad iba a utilizar el curso como cantera de futuras incorporaciones a su servicio de orientación profesional. Lo supe porque yo fui uno de los cuatro alumnos que fueron contratados a la finalización de la formación. Durante casi un año trabajé como orientador profesional en esa entidad. Posteriormente, durante casi otro año, lo hice en otra entidad.

Poco después de terminar mi segunda etapa como orientador profesional me incorporé a la empresa en la que trabajo actualmente. Mi trabajo desde entonces, no sé si denominarlo de sociólogo pero desde luego sí sociológico, poco tiene que ver con el de orientador profesional. Sin embargo todo lo que se mueve alrededor de la orientación profesional (formación, mercado laboral, competencias profesionales, recursos humanos, etc.) me seguía (sigue) interesando… y me seguía (sigue) siendo útil en mi nuevo (vigente) trabajo.

Tanto como matricularme en el Máster de Orientación Profesional que impartía la Universidad de Zaragoza en colaboración con IFES (o viceversa). Seiscientas horas de formación que compatibilizaba con mi jornada laboral. ¿Es o no es verdadero interés por la orientación profesional y todo lo que la rodea? Volvía ser el único licenciado en sociología entre todos los alumnos.

Como conclusión del máster solo puedo decir dos cosas: superávit de duración y déficit de calidad. Eso y que entre el numeroso cuerpo de profesores (mejores y peores como en cualquier sitio) se encontraba, de nuevo, la orientadora de la oficina de empleo del principio de la historia. Entonces ella sí que se acordó de mí: como alumno del curso de orientación profesional de unos años antes.

Yo seguí sin recordarle aquel momento decisivo en mi carrera profesional.


canciones de la semana (49)

19/08/2012

Aquí, enfrascados en la enésima ola de calor de la década. Esos días en los que cuando ves los informativos le pierdes el respeto a los periodistas: ‘vayan por la sombra’, ‘beban agua’, ‘eviten el ejercicio físico en las horas centrales del día’, ‘las playas están abarrotada’, y demás ‘información’ de interés. Pero bueno, ya hablé de esto hace ahora justo un año.

Lo importante: este fin de semana empieza la Liga. La de fútbol. La española. Esa en la que juegan 2 equipos y 18 comparsas. A mi es que me gusta el fútbol. Soy muy mainstream en ese sentido. El resto de deportes es que no los entiendo muy bien. Yo soy de los que durante los Juegos Olímpicos solo ven el voley playa (por su plasticidad y tal) y el taekwondo (un deporte que permite las patadas en la cabeza siempre es de interés). En cualquier caso, una semana después, ¿os acordáis de los Juegos de Londres? Yo tampoco.

A lo que iba, de los 2 equipos que juegan en la Liga, solo el Barça ha hecho fichajes (de momento). El último: Alex Song. Un tipo que se apellida ‘Canción’ es de justicia que aparezca en un post de ‘canciones de la semana’. Bueno, por eso y por más cosas. Igual de absurdas, eso sí.

La primera: a mi me recuerda a Kele Okereke, el cantante de Bloc Party.

La segunda: le gusta cambiar de peinado. Con dudoso gusto, me atrevo a añadir.

Razones de peso para elegir los grupos de las canciones de la semana.

Bloc PartyOctopus (Octopus EP)

Cut Your HairUtah in pictures (Utah in pictures SG)

PD. Eviten el ejercicio físico… siempre. El deporte embrutece.


¿salvemos los 400 euros? sí,… no,… depende

10/08/2012

Llevamos unos días hablando de los 400 euros y de la imperiosa necesidad, según algunos, de prorrogar esta ayuda que finaliza el próximo 15 de agosto. Sin embargo, de lo que no hablamos tanto, por no decir nada, es del ámbito legal del que depende esta ayuda económica: el Programa de Recualificación Profesional (PREPARA).

Para empezar, un poco de aburrida pero imprescindible revisión legal del Programa:

1) Las ayudas para el Programa de Recualificación Profesional (PREPARA) de las personas que agoten su protección por desempleo, se establecen en el artículo 2 del Real Decreto-ley 1/2011, de 11 de febrero, de medidas urgentes para promover la transición al empleo estable y la recualificación profesional de las personas desempleadas.

2) Se prorrogó, por primera vez, en el Real Decreto-ley 10/2011, de 26 de agosto, de medidas urgentes para la promoción del empleo de los jóvenes, el fomento de la estabilidad en el empleo y el mantenimiento del programa de recualificación profesional de las personas que agoten su protección por desempleo (Artículo 6) .

3) Se volvió a prorrogar, por segunda vez, en el Real Decreto-ley 20/2011, de 30 de diciembre, de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público. Esta segunda prórroga es la que caduca el 15 de agosto de 2012 (Disposición Adicional Decimotercera).

Pero, ¿en qué consiste realmente el Programa Prepara?

Lo que dice el Real-Decreto es lo siguiente: ‘Se aprueba un programa específico de carácter nacional que incluye medidas de política activa de empleo y ayudas económicas de acompañamiento, que tendrá una duración de seis meses desde su entrada en vigor’.

Para poder acceder a la ayuda hay que haber agotado la prestación y el subsidio, y no tener ingresos por otra vía superiores al 75% del salario mínimo interprofesional (que está en 641 euros).

Las personas beneficiarias de este programa tendrán derecho a:

1) Realizar un itinerario individualizado y personalizado de inserción, que contemple el diagnóstico sobre su empleabilidad, así como las medidas de política activa de empleo dirigidas a mejorarla.

2) Participar en medidas de política activa de empleo encaminadas a la recualificación y/o reinserción profesional necesarias para que puedan incorporarse a nuevos puestos de trabajo, especialmente en sectores emergentes y con mayor potencial de crecimiento.

3) Recibir una ayuda económica de acompañamiento del 75 % del IPREM mensual, hasta un máximo de seis meses, cuando la persona solicitante carezca de rentas, de cualquier naturaleza, superiores en cómputo mensual al 75 % del Salario Mínimo Interprofesional, excluida la parte proporcional de dos pagas extraordinarias.

Es decir, el Plan Prepara está pensado para ayudar a los parados en peor situación a cambio de que participen en un itinerario de reinserción laboral y busquen activamente empleo. Además, da derecho al parado a cobrar 2.400 euros en seis meses, si antes no encuentra trabajo.

Las personas beneficiarias de este programa están obligadas a participar en las acciones de políticas activas de empleo y de búsqueda de empleo que les propongan los Servicios Públicos de Empleo. La ayuda económica podrá solicitarse una vez iniciado el itinerario individualizado y personalizado de inserción, y su percepción estará condicionada a la participación en el mismo.

Pero el debate solo se centra en el último punto: en la percepción de la ayuda económica, olvidando que se trata, según indica el Real-Decreto, de una ayuda de acompañamiento, condicionada a la participación en acciones de políticas activas de empleo (formación y orientación, fundamentalmente).

El Programa establece, además, que destinarán el número de orientadores, promotores de empleo y personal propio necesario para la atención individualizada de las personas beneficiarias, y programarán las acciones de recualificación y/o reinserción profesional que aseguren el acceso y participación de las mismas en estas acciones.

Sin embargo, los presupuestos en materia de políticas activas de empleo se han ido reduciendo drásticamente de manera que parece poco probable que se pueda mantener esa vinculación entre políticas pasivas (prestaciones y subsidios) y políticas activas de empleo (formación y orientación).

Y es que en realidad, el Programa Prepara se ha convertido exclusivamente en una ayuda económica destinada a aquellos desempleados que se encuentran en una peor situación, y que permite, en la medida de lo posible, evitar que estos trabajadores desciendan un escalón más en el camino hacia la exclusión social.

Es decir, la ayuda de los 400 euros se ha convertido en algo más parecido a una renta básica (sin llegar a ser universal), que a una medida complementaria dentro de un programa de reinserción profesional.

Por lo tanto, ¿debería el Gobierno mantener la ayuda de los 400 euros?

Pues sí, por justicia social. Pero también debería reformular el marco legal que los sustenta, porque está claro que el Programa Prepara no es eficaz.


canciones de la semana (48)

07/08/2012

Con retraso (suelo ponerlas el domingo)… pero aquí están las canciones de esta semana. He de decir que el retraso no ha sido por mi culpa, sino por la de cierta persona, que es quien ha elegido las canciones… y hasta hace un momento, fíjate que horas, no me las ha confirmado.

En su descargo diré que el retraso ha valido la pena porque la selección no está nada mal. Variedad en los estilos, en la composición de los grupos y en la procedencia de los mismos: duo masculino español de pop electrónico, por una parte; y cuarteto femenino norteamericano de dream pop, por otra.

Eso sí: ambos grupos cantan en inglés. Que es un idioma que cierta persona domina. Pero de verdad, no como Izskun Ruiz, la periodista de TVE en los Juegos de Londres, que se lleva las preguntas preparadas de casa y luego no sabe traducir las respuestas porque no las entiende.

Lo dicho, de parte de cierta persona,  las canciones de esta semana: ‘Dreams’ de Chinese Christmas Cards, y ‘Lord knows’ de Dum Dum Girls.

Chinese Christmas CardsDreams (Barcelona – EP)

Dum Dum GirlsLord knows (End of daze – EP)


espíritu olímpico

05/08/2012

Se suele decir que los Juegos Olímpicos son el acontecimiento deportivo más importante del mundo. Desde el punto de vista cuantitativo no cabe duda. No hay ningún otro acontecimiento que aglutine tantas disciplinas deportivas, con tantos países participantes, ni con tantos deportistas. En los Juegos de Londres 2012 se disputan 26 deportes (con 39 disciplinas), participan 205 Comités Olímpicos Nacionales, y compiten 10.500 atletas.

Desde el punto de vista cualitativo, la afirmación es más discutible. La gran mayoría de los deportes apenas tienen seguimiento o el más mínimo interés, tanto en los medios de comunicación como en el aficionado ordinario, es decir aquellos medios de comunicación y seguidores que siguen (casi) exclusivamente el fútbol, en los cuatro años que transcurren entre unos Juegos y los siguientes. La lista es larga: tiro (con arco, pistola, o al plato), hípica, esgrima, bádminton, judo, vela, lucha, halterofilia, taekwondo, water polo, gimnasia rítmica, gimnasia deportiva, natación sincronizada, hockey sobre hierba, saltos de trampolín, tenis de mesa (ping pong para los ni iniciados), etc.

Por otro lado hay deportes que no forman parte de las disciplinas olímpicas y que tienen un perfil similar a la mayoría de los que sí los son. Los casos más claros son el rugby, el hockey sobre patines y el karate. Hay quien también incluye en esta lista el ajedrez y la petanca.

El espíritu olímpico (y el hecho de que la Liga de fútbol no haya empezado todavía) hace que los medios de comunicación y el aficionado al deporte medio, sigan con síncero interés durante estos 15 días otros deportes. Es enternecedor ver como la prensa sigue y dedica tiempo y atención a disciplinas minoritarias… de las que no querrá saber absolutamente nada en el momento que empiece la Liga.

Y en el otro extremo se encuentra el fútbol. Siendo, como es, el deporte más famoso y con mayor seguimiento del mundo, apenas tiene relevancia en los Juegos Olímpicos. Y precisamente no la tiene por eso: no necesita del escaparate de los Juegos para potenciar su interés. Su espíritu no es olímpico.

De ahí que la competición de fútbol esté formada por selecciones con jugadores menores de 23 años (salvo tres posibles excepciones), que poco tienen que ver con las plantillas que en su caso hubieran disputado un Mundial o un torneo continental. Ni siquiera participan los países con mejores selecciones de fútbol.

Cuando el combinado español quedó eliminado de la competición, tras empatar a 0 con Honduras en el segundo partido de la fase de grupos, el triatleta Javier Gómez Noya escribió en su Twitter los siguiente: “No creo que el fútbol deba ser olímpico: no compiten los mejores y ese rollo de tratar de engañar al árbitro,tirarse, protestar…No en los JJ.OO.”

La primera parte del tuit, sobre la idoneidad o el interés de que el fútbol sea deporte olímpico, la puedo compartir; sobre la segunda parte, lo de tratar de engañar al árbitro, tirarse o protestar, no creo, ni mucho menos, que sea exclusivo del fútbol.

Pocos días después, en la competición de badminton fueron expulsadas ocho jugadoras de dobles por “no hacer todo lo posible para ganar”. Fueron acusadas de buscar una derrota para facilitar su progresión en el cuadro del torneo olímpico enfrentándose a adversarios más asequibles en los cruces de cuartos de final. Al parecer hacer eso no es respetar el espíritu olímpico… ni las reglas de la competición.

La casualidad ha querido que el equipo español de baloncesto se encuentre en una situación similar. La derrota contra Rusia hace imposible que pueda ser primera de su grupo, y si queda segunda se cruzará con Estados Unidos en semifinales. Si queda tercera este enfrentamiento se retrasaría hasta la final soñada. Claro que para quedar tercera España tendría que perder contra Brasil en el último partido de la fase de grupos.

La pregunta es pues: ¿Debe perder España contra Brasil para evitar al ‘Dream Team’? Teniendo en cuenta que Brasil se encuentra en la misma situación, y que se estará haciendo en estos momentos la misma pregunta… ¿qué tipo de partido nos espera?

Por lo visto, jugar a perder en bádminton para asegurarte, a priori, cruces más sencillos, es antideportivo. En baloncesto, si lo hace España, es estrategia.

Y es que el espíritu olímpico es volátil, amigos.

¿Qué pensará de todo esto Javier Gómez Noya?