primas de riesgo

Últimamente en España tenemos un problema con las primas. Y no me refiero a las hijas de sus tíos, que no soy quien para valorar sus relaciones familiares.

Desde hace unos meses, y más intensamente en las últimas semanas, tenemos un grave problema con la prima de riesgo disparada que nos obliga a pagar unos intereses elevadísimos (que llegaron a rondar el 7%) para poder financiarnos.

Coincidiendo con la celebración de la Eurocopa de fútbol, la prima de riesgo alcanzó su máximo histórico con 575 puntos básicos el 18 de junio, después de una semana de continuas subidas desde los 471 puntos el día 7 de junio (víspera del inicio de la competición). A la finalización del torneo la prima estaba 100 puntos por debajo del máximo, 475 puntos el día 29 de junio (último dato antes de disputarse la final).

Esta situación crítica de la economía española daba pie a que durante los partidos de la selección los periodistas hicieran comparaciones entre la debilidad de nuestra economía y la fortaleza de nuestro fútbol.

Especialmente habilidoso con este recurso se encontraba Manu Carreño, que no perdía ocasión en las retransmisiones de invitarnos a olvidarnos de la prima de riesgo y de la crisis económica mientras durara la competición, porque la Roja era ese reducto de fiabilidad y felicidad a la que todos teníamos que aferrarnos.

El momento de máxima destreza fue el viernes 29 de junio, cuando mientras sus compañeros de la Cadena SER llevaban a cabo una huelga de 24 horas en protesta por el ERE que prevé dejar en la calle a 200 profesionales de la cadena y una reducción salarial del 10%, el bueno de Carreño seguía feliz en su burbuja de bienestar futbolero, invitándonos a todos a ser participes con él de esos momentos de gloria deportiva. No es descartable que en esos mismos instantes sus compañeros en huelga se acodaran de su prima,… y de su padre,… y de su madre. Y con razón.

Pero bueno, la Eurocopa acabó, la Roja se proclamó campeona y Manu Carreño… se fue de vacaciones. Parecía el momento de volver a poner la vista en la prima de riesgo ahora que la selección, fiable como si de la economía alemana se tratara, había hecho su trabajo y nos traía la copa a casa. Llegaba el momento de que el resto de los españoles volviéramos a nuestros trabajos y, ahora sí, volver a preocuparnos por la prima de riesgo y por nuestra maltrecha economía nacional y personal.

Pero no. Llevamos dos días preocupados por la prima, cierto, pero no por la que rige los destinos de nuestros bonos a 10 de años, sino por las prima que va a recibir cada futbolista por ganar la Eurocopa. Y no es pequeña esta prima: 300.000 euros por cabeza.

La cuestión es que el pueblo andaba ya molesto desde que se anunció la cifra que iban a ganar de prima por ganar porque piensa que en época de crisis esa cifra parecía excesiva. El enfado se convirtió en encabronamiento cuando nos enteramos de que además no iban a tributar los impuestos en España, sino que lo podrían hacer en Ucrania o Polonia.

Para ser justos hay que señalar que ni las primas se pagan con dinero público, ya que saldrán de los ingresos que Federación Española de Fútbol ha obtenido por proclamarse campeona, y que ascienden a la nada desdeñable cifra de cerca de 31 millones de euros; ni que los jugadores estarían cometiendo una ilegalidad si pagan los impuestos (inferiores, por supuesto) en Ucrania o Polonia, ya que pueden acogerse al convenio de doble imposición que existe firmado con estos países para tributar por estos rendimientos allí y no aquí.

Cierto es que sería igualmente legal que pagaran esos impuestos en España. Y no solo legal, sino también un ejemplo de compromiso y de solidaridad con las arcas públicas de un país, el suyo, que no anda sobrado de ingresos precisamente.

Parece que los jugadores no están por esa labor, y que el compromiso y la solidaridad para con su país lo dejan exclusivamente  para el terreno de juego. Lo que pasa en el campo se queda en el campo, y los impuestos se quedan en el país donde está el campo.

Tampoco tienen ninguna obligación de donar esa prima a causas sociales como desde algunos foros se les está pidiendo. Cada uno con su dinero hace lo que considera oportuno. Y lo gasta o dona como cree más conveniente. Y nadie les puede reprochar eso.

Ellos parecen considerar, o al menos así lo evidencian, que con llevar la cabeza muy alta mientras suena el himno, besar el escudo tras marcar un gol, hacerse fotos y firmar autógrafos, y y coger un capote de torero y dar unos pases para celebrar un título, ya demuestran suficiente compromiso con su país.

En fin, la culpa es nuestra por seguir pretendiendo poner a unos futbolistas, por muy buenos y triunfadores que sean, como modelos y ejemplos de comportamiento social y no exclusivamente deportivo.

Enhorabuena a los ganadores.

PD. ¡Y Kalise para todos!

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3 Responses to primas de riesgo

  1. pi dice:

    Totalmente de acuerdo, pero ahi esta Iniesta que da la cara y sus 300.000 euros para el incendio de Valencia. Gracias Iniesta.

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