el paro no para en españa

“El paro en España bate un nuevo récord”. Se ha convertido en una frase tan manida que casi, por repetida, le hace perder su tremendo significado. Por quinto mes consecutivo, en diciembre, el paro aumentó en España y cerró el año con una cifra que roza los cuatro millones y medio de parados inscritos en las Oficinas de Empleo de las distintas comunidades autónomas.

Sólo en cuatro comunidades autónomas (Andalucía, Canarias, Cataluña y Madrid) descendió el paro en diciembre respecto al mes anterior, y lo hizo en un porcentaje por debajo del 1,5% en Canarias, y con valores por debajo del 1% en las otras tres. En el resto de comunidades el número de parados creció, cierto es que con unos porcentajes bastante reducidos (en algunos casos por debajo del 1% y en la práctica totalidad de las comunidades por debajo del 2%, a excepción de Castilla León, Navarra y La Rioja). En el conjunto del estado el incremento mensual apenas supuso un 0,04% lo que no impide que la línea cronológica mantenga su pendiente ascendente por quinto mes.

La imagen resulta absolutamente desoladora si observamos los datos de paro registrado en el periodo comprendido entre 2007 y 2011. En cinco años nos encontramos ante, aquí sí, dos Españas.

La primera: la España que tenía lo más parecido que ha existido en nuestro país al pleno empleo, la de mediados del  año 2007, cuando el numero de parados rebajó la barrera de los 2 millones.

La segunda: la España que tiene lo más parecido a un paro endémico, la de 2011, por encima todo el año de los 4 millones de parados registrados. Desde el verano de 2010 la cifra de parados no se encuentra por debajo de esa cifra. Además el año 2011 ha cerrado el año con un incremento del 8% respecto al mismo mes del año 2010, peor dato que el del año pasado. En diciembre de 2009 el paro en España rondaba los 4 millones, en diciembre de 2010 superaba “ligeramente” esa cifra, mientras que en diciembre de 2011 se encuentra ya próxima a los 4 millones y medio.

En cinco años el paro se ha duplicado en España, pasando de superar ligeramente los 2 millones en diciembre de 2007, a estabilizarse en la frontera de los 4 millones y medio a finales de 2011.

Habrá que esperar la evolución del paro registrado en los primeros meses de 2012, que no parecen nada halagüeños, y sobre todo la cifra del cuarto trimestre de 2011 de la Encuesta de Población Activa (EPA), que es un dato más fiable que la del paro registrado, y que si se cumple la previsión de Rajoy en su discurso de investidura alcanzará los 5,4 millones de parados. El 27 de enero tendremos la respuesta. Si finalmente se cumple habrá que hacer uso de los sinónimos de hecatombe para describir la situación del desempleo en España.
Para redondear esta situación absolutamente crítica de nuestro mercado laboral, la afiliación a la Seguridad Social se desploma en el segundo semestre de 2011 hasta los 17,22 millones de personas, la cifra más baja de todo el año. La media de afiliados se sitúa en 17,4 millones, la cifra más baja desde 2004. Son casi 2 millones de personas afiliadas menos que en 2007, el año previo a la explosión de la crisis, cuando gozábamos de ese algo parecido al pleno empleo español y una media de 19,2 millones de afiliados a la Seguridad Social.

Esta situación con casi  4,5 millones de parados registrados (datos menos pesimistas pero también menos fiables que la EPA) y con la cifra más baja de afiliación del año, a la que hay que sumar el incremento en un 1% de las pensiones anunciados por el Gobierno la semana pasada, han provocado el fin a 13 años de superávit en las arcas de la Seguridad Social. Con este fondo se pagan no sólo las pensiones de jubilación, sino también las prestaciones por desempleo y las bajas por enfermedad laboral. La situación a corto y medio plazo, desde luego, no invita al optimismo.

En este contexto, y bajo la premisa de salvar el empleo existente y potenciar en la medida de lo posible la creación de nuevos contratos, los sindicatos negocian con la patronal una nueva reforma laboral. De momento,  los sindicatos ya han anunciado estar dispuestos a aceptar una buena cantidad de sacrificios para conseguir este objetivo de la salvación del empleo existente como premisa de partida.

Entre estos auténticos sacrificios están: una seria moderación, que no congelación, salarial con crecimiento de los salarios muy por debajo del IPC de manera excepcional durante 2012 y 2013, con cláusula compensatoria en 2014; posibilidad de que las empresas puedan convertir empleo a tiempo completo en empleo a tiempo parcial, pero de manera “reversible” y voluntaria; abrir la puerta a un más fácil ‘descuelgue’ de las empresas de sus convenios colectivos; o la posibilidad de que durante 2012 y 2013 se puedan convertir contratos temporales en contratos indefinidos de fomento del empleo estable (cuya indemnización por despido es de 33 días por año trabajado), pero sin que el tiempo trabajado como temporal compute a efectos de la indemnización por despido.

Todos estos esfuerzos para conseguir, en palabras de Cándido Méndez, que las empresas “tengan mecanismos ágiles y claros alternativos al despido”.

Habrá que ver ahora si los empresarios aceptan estos esfuerzos en una reforma laboral pactada, cuando se saben en sintonía con el nuevo Gobierno en el intento de que esta reforma sea lo más profunda y escorada hacia los intereses empresariales posible.

Yo, personalmente, lo dudo mucho.

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2 Responses to el paro no para en españa

  1. Pizias dice:

    Clara descrpción del panorama actual… Los pelos como escarpias…

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