el país de la moda

Hace muchos años, mediados de los años 90, cuando todavía no estaba extendido internet y siendo todavía estudiante era fiel comprador del diario El País los viernes porque, además de compartir su editorial en lo que a ideología política se refería, ofrecía el Suplemento El País de las Tentaciones, que se convirtió en referente de información de cierto tipo de música, literatura y alternativas de ocio juvenil. Con los años el suplemento decayó hasta convertirse en un panfleto infumable que languideció hasta desaparecer de la edición impresa.

Pese a ello seguía comprando de manera habitual el periódico porque, al menos, mantenía su línea editorial progresista. Con el tiempo esta línea ideológica derivó hacia algo no tan progresista y coincidiendo con la salida al mercado del diario Público, cambié el primero por el segundo. Aún así sigo siendo lector de la edición digital de El País.

Me sorprendió hace unos pocos meses la irrupción del suplemento SModa. Se trata de una revista semanal que se distribuye cada sábado con El País y que tiene un espacio permanente al pie de la edición digital que enlaza con la versión on line de la revista. Me resulta desconcertante el nuevo perfil de comprador que pretende conseguir el periódico con este suplemento.

Hoy me ha llamado la atención el artículo que ha aparecido, también en la edición impresa, sobre la elección de la nueva imagen de la agencia de modelos Elite. La imagen propiamente dicha se puede ver en la foto adjunta.

Y me ha llamado la atención por dos motivos. En primer lugar porque, siendo una noticia relacionada con el mundo de la moda, no aparece mencionada en el suplemento SModa, a pesar de tener un apartado específico sobre el mundo de la moda (incluyendo las opciones de actualidad y pasarela). No entro a valorar los contenidos del suplemento ni del apartado de la moda ni del resto de opciones. Solo diré que la relación del tipo de información que ofrece con la cabecera El País me hace exclamar un sonoro ¡¡¡Bufff!!!

El segundo motivo es por el tratamiento de la noticia en sí. Por su redacción. La noticia trata la relación entre moda y anorexia. Una peligrosa simbiosis que cada cierto tiempo es actualidad en los medios de comunicación. Digo peligrosa porque cuando se habla de una enfermedad grave, utilizar en el titular el verbo coquetear (“La moda coquetea con la anorexia“) me parece un recurso cuestionable.

En el cuerpo de la noticia me llama la atención la manera en que afirma que la perfección del cuerpo de las modelos se debe a las “prendas de ensueño” que  “cuelgan” de ellas, y que “contribuye a que el resto de las mortales lo observe con envidia“. No algunas mujeres. No muchas mujeres. No la mayoría de las mujeres. Todas, absolutamente todas las mujeres observan ese cuerpo con envidia. Y que sólo cuando ese cuerpo se fotografía sin ropa somos conscientes de su extrema delgadez. ¿En serio? Alguien puede creer que esta periodista no sea capaz de observar la extrema delgadez de muchas de las modelos que, por ejemplo, aparecen en el suplemento SModa de El país, porque van vestidas con prendas de ensueño que “ayudan a darle volumen y forma” hasta tal punto de crear curvas allí donde no las hay. ¿De verdad?

La polémica sobre los cuerpos anoréxicos en la moda ha vuelto a raíz de la elección de la modelo de la foto como ganadora del concursos de una de las más famosas agencias de modelos. Es curioso que esta noticia no aparezca en el suplemento especializado en moda del periódico. Realmente no es tan difícil de entender. El artículo nos da la respuesta: la Agencia Elite es “una de las dos grandes empresas de modelos desde las que se marca la tendencia estética que luego llega a las revistas y los anuncios publicitarios“. Es decir, las tendencias que, ahora sí, aparecerán en el suplemento SModa. No conviene mezclar controversia (aunque concierna a la salud) con el negocio.

Para terminar me llama también poderosísimamente la atención la tendencia de oponer a la extrema delgadez (o directamente la anorexia) el sobrepeso, lo que la autora denomina  “intentos variados de dignificar la belleza de las carnes a través de campañas en las que se utilizaban modelos rellenitas o desfiles en los que se escogía a maniquíes con sobrepeso“, para concluir que  “aquello era solo una declaración de buenas intenciones y que tanto diseñadores como fotógrafos las prefieren flacas“. Por lo tanto sólo hay dos opciones: o flaca (cuasi anoréxica) o con sobrepeso. Quizás sea yo, pero la inmensa mayoría de las chicas o mujeres, jóvenes y menos jóvenes, que conozco o que veo por la calle ni presentan una delgadez extrema ni presentan sobrepeso.

Ninguna de ellas parece que pueda convertirse en modelo. Espero que tampoco sean lectoras del suplemento SModa de El País.

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