los políticos no lloran; los tecnócratas, sí

Ya sabemos en que se diferencian los políticos profesionales de los tecnócratas a la hora de gobernar un país en crisis: los políticos no lloran, los tecnócratas sí. Al menos la Ministra-tecnócrata italiana de Trabajo, Elsa Fornero.

A la gente parece que le ha conmovido la imagen de la ministra que ha roto a llorar mientras explicaba públicamente el plan de ajustes.

Y donde dice plan de ajustes quiere decir plan de recortes. Lo que se anunciaba en la comparecencia de Mario Monti y Elsa Fornero era un durísimo plan de ajustes de 30.000 millones de euros (20.000 millones en recortes y 10.000 millones en medidas de estímulo) para los próximos tres años. El plan tiene dos pilares fundamentales:

1. Endurecimiento  del sistema de pensiones: aumento de la edad mínima de jubilación, penalizaciones a la jubilación anticipada y aumento del umbral de cotización necesaria por encima de los 40 años.

2. Aumento del IVA: dos puntos (del 21 al 23%) en el segundo semestre de 2012.

Los sindicatos italianos consideran equivocadas o, cuanto menos, poco igualitarias las medidas de este plan de ajustes-recortes. Elsa Fornero rompió a llorar cuando iba a pronunciar la palabra “sacrificios” durante su discurso en relación a las medidas relativas al endurecimiento del sistema de pensiones. ¿Por que lloró? Porque ¿no creía en ellas?, porque ¿las consideraba injustas? ¿Por qué?

Dentro de unas semanas el próximo ministro o la próxima ministra de Economía de España presentará, a buen seguro, un durísimo plan de recortes para intentar salir de la crisis económica que vivimos en nuestro país. No llorará cuando lo haga.

Al final las decisiones tomadas por los tecnócratas y por los políticos son muy parecidas: enormes recortes sociales cuyos máximos afectados son (somos) la clase trabajadora que por el contrario son (somos) los menores responsables de la crisis.

Algunos piensan que las lagrimas de la ministra italiana son un gesto de credibilidad y que abren un nuevo tiempo en la política. Yo no creo ni una cosa ni la otra.

Las lágrimas, por sinceras que sean, no dan credibilidad. La credibilidad la dan las acciones justas. ¿Son justos estos recortes? Yo creo que no.

Las decisiones frente a la crisis, con lágrimas y sin lágrimas, son las mismas: recortes sociales. Cambian las formas pero no el fondo de la acción. ¿Es eso un nuevo tiempo en la política? Yo creo que no.

A gobernar se va llorado de casa y con la obligación de tomar decisiones y medidas justas.

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