poder absoluto, debacle absoluta

Si algo hay que reconocerle a Mariano Rajoy es su capacidad para invalidar esa máxima que dice que “si haces dos veces lo mismo, no esperes resultados diferentes“.

Rajoy se ha presentado tres veces a la presidencia del Gobierno de España y ha conseguido tres resultados diferentes, y prácticamente opuestos el primero y el tercero (el de ayer). Y haciendo lo mismo, es decir, prácticamente nada. O al menos nada que sepamos públicamente. Verlas venir en todo caso.

En 2004, la primera vez que se presentó, consiguió algo histórico: perdió unas elecciones viniendo de una mayoría absoluta en la segunda legislatura de Aznar (pasó de 183 a  148 diputados). Siete años después, en 2011, ha conseguido otro dato histórico: el mejor resultado electoral del Partido Popular con 186 diputados.

En estos siete años el Partido Popular ha ganado “solo” un millón de votos (9.763.144 en 2004 frente a los 10.830.693 en 2011). En diputados el ascenso es de 38 diputados. El PP tiene un suelo electoral de prácticamente 10 millones de votos. 10 millones de fieles. Cimiento electoral de hormigón armado. Por lo tanto el éxito de Mariano Rajoy no es por lo que hace él, sino por lo que hacen los otros: el PSOE.

Y lo que ha hecho el PSOE en las elecciones de 2011 no se puede catalogar como desastre: es lo siguiente, una debacle absoluta. En cuatro años el Partido Socialista ha perdido más de cuatro millones de votos (11.064.524 en 2008 frente a 6.973.880 en 2011): 59 diputados menos (110 en 2011 frente a los 169 en 2008). El peor resultado de su historia.

En éstas estamos que Mariano Rajoy va a gobernar con un poder absoluto en el Gobierno Central y respaldado por el gobierno de la mayoría de las comunidades autónomas: todas excepto Andalucía (que seguramente sumará a la lista en las elecciones autonómicas del próximo año), Euskadi, Catalunya, Asturias y Navarra.

El PP domina en todas las provincias excepto en Euskadi y en Catalunya. En el resto de España ni los recortes (Madrid o Castilla La-Mancha) ni la corrupción (Valencia) les afecta. La fidelidad de sus votantes es absoluta.

Nos esperan cuatro años de gobierno donde el adversario de los populares no va a ser la izquierda si no los nacionalistas. Y en ese enfrentamiento el PP se encuentra cómodo y más con mayoría absoluta.

Eso sí, ahora a Rajoy no le queda más remedio que ponerse a trabajar, o por lo menos a hacer algo. Ya no vale el verlas pasar como hasta ahora. Asuntos de los que ocuparse no le van a faltar.

Más trabajo le espera al PSOE que necesita algo muy parecido a una refundación moderna. Los hipotéticos aspirantes, Carme Chacón o Patxi López, han salido también muy dañados de estas elecciones por lo que el debate de ideas debe ser prioritario, ahora mismo, frente al debate de candidatos. El proceso de reflexión interna debe ser profundo. Tienen cuatro años para hacerlo.

Porque dentro de cuatro años, en las próximas elecciones, independientemente de como haya ido la legislatura ,el PP, con el candidato que sea, se presentará a las mismas con su legión de fieles: “estos son mis 10 millones de votos, ¿cuántos tienes tú?“.

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