el fin del terrorismo

Se había levantado mucha polvareda por la celebración de la llamada Conferencia Internacional por la Paz, que se ha desarrollado este lunes 17 de octubre en San Sebastián.

Nadie parece dudar que el fin de ETA está más próximo que nunca y que el paso que falta es solo uno, pero desde luego el más difícil: que la banda terrorista anuncie su disolución sin contrapartidas.

Nadie duda tampoco que con ese anuncio, esperado por todos, comenzaría un proceso de diálogo necesario entre el Gobierno y la banda que será, de muchas maneras, pero en ningún caso sencillo ni cómodo. Sentarse en una mesa con quienes han sido hasta hace dos minutos asesinos y hablar en términos de generosidad hacia ellos tiene que resultar verdaderamente duro y difícil. Sin embargo se tiene asumido que tiene que ser así. Pero esa generosidad nunca puede suponer una mínima comprensión y justificación de su violencia o aceptar la reciprocidad de sus actos como respuesta defensiva a un ataque de los estados de España y Francia. Las víctimas (casi mil víctimas mortales) están a un lado. Los asesinos están al otro lado.

Por eso resulta ciertamente decepcionante, por no decir otra cosa, leer en la Declaración de la Conferencia de Donostia referirse al terrorismo de ETA como “la última confrontación armada en Europa“, como si se tratara de una guerra entre dos países o un conflicto bélico entre dos partes. Las armas siempre han estado de una parte, la de los terroristas, y cuando la otra, el Estado, también las tomó con los GAL, en un vergonzante episodio de la historia de España, al final ese mismo Estado supo depurar responsabilidades y convencerse de que la legalidad y la legitimidad siempre estarían de su lado sin necesidad de hacer uso de las armas.

Establecen finalmente cinco puntos, de los que con la primer parte del primero hubiera sido suficiente: “Llamamos a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada”. En España llevamos 50 años exigiendo ésto.

La segunda parte de este primer punto, la de “solicitar dialogo con los Gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto“, deja las dudas de cuáles son exclusivamente las consecuencias del conflicto y cuál debería ser el papel de Francia en este diálogo, al que se vuelve a instar en el segundo punto.

La referencia en el punto 3 a “reconocer, compensar y asistir a todas las víctimas“, parece volver a equiparar víctimas de dos lados, propias de un conflicto armado y no de un historial trágico de víctimas por terrorismo. Por último, las alusión en el punto 4 a que “representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas“, parece volver a introducir la posibilidad de una negociación política que, creo, está fuera de toda posibilidad en una negociación que sólo debería incluir la entrega de las armas y la situación de los presos.

En cualquier caso seguiremos a la espera de que ETA anuncie su final definitivo. Esa esperanza permanece intacta con o sin declaración de la conferencia de paz. Y hoy queda un día menos para que llegue.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: