superávit de información, déficit de conocimiento

La definición de déficit presupuestario es muy sencilla: los gastos son superiores a los ingresos. Su solución es un poco más complicada. Nadie discute que uno de los mayores problemas que tienen todas las administraciones públicas (estatal, autonómicas y locales) es su elevado nivel de déficit. Lo que si que se discute, y mucho últimamente, es como hacerle frente.

En la ecuación del déficit hay dos variables: ingresos y gastos. Para reducir el déficit se puede reducir los gastos. Para reducir el déficit se puede incrementar los ingresos. Para reducir el déficit se puede, en el mejor de lo casos, hacer las dos cosas.

De momento la premisa fundamental parece ser reducir los gastos, con la consiguiente polémica de reducción del estado de bienestar si estos recortes afectan, como está ya sucediendo en algunas comunidades autónomas, a la sanidad, la educación o los servicios sociales.

La otra opción es incrementar los ingresos y para eso la medida es la subida de impuestos, pues la presión fiscal es la manera que tienen las administraciones públicas de recaudar dinero de, se supone, toda la población. Estos días se debate sobre el impuesto de patrimonio, que el PSOE a dos meses de, mas que probablemente, perder las elecciones quiere reinstaurar.

Y aquí es donde comienza el baile de informaciones y de opiniones. Al PP este impuesto le parece mal porque lo considera injusto ya que, dicen, afecta mayoritariamente a las clases medias y no a los ricos, sin embargo lo mantuvo vigente durante los ocho años del gobierno de Aznar porque, entiendo, lo consideraría justo. El PSOE considera que es un impuesto justo porque, dicen, es de justicia que los que más tienen aporten más a las arcas públicas, sin embargo fueron ellos los que eliminaron este impuesto en 2008.

Resulta, en definitiva, que los dos partidos consideran este impuesto justo o injusto, necesario o innecesario en determinados momentos, pero nunca coinciden en la opinión. Cuando a uno le parece justo al otro le parece injusto y viceversa.

Y no será por que no tienen posibilidades de explicarse. Los candidatos y otros dirigentes tanto del PSOE como del PP aparecen día sí y día también en emisoras de radio, televisiones y periódicos, realizan comparecencias públicas ante los medios de comunicación (no siempre admitiendo preguntas) la mayoría de los días, celebran actos de partido, con gran cobertura mediática, los fines de semana, tienen cuentas de twitter, perfiles en facebook, páginas web personales y de partido,…

Les vemos, les oímos, les leemos a diario y no sabemos, a ciencia cierta, que les lleva a opinar una cosa y la contraria ante un mismo fenómeno. Desconocemos que van a hacer y por qué. Tememos que van a hacer lo contrario de lo que han dicho…o no, porque seguramente habrán dicho una cosa y la contraria. Así es fácil cumplir el programa.

Ahora sólo nos falta conocer el verdadero programa.

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