amén

¡¡¡Qué viene, qué viene,…!!!

Una marea de jóvenes católicos esperan alborozados la llegada del Papa Ratzinger esta semana a Madrid. Uno, que cada vez es menos joven y ateo, observa el espectáculo desde el estupor y la incredulidad.

Que soy ateo lo digo yo porque creo conocerme un poco a mi mismo, y si en algo no creo es en la existencia de (ningún) Dios. Para la Iglesia española soy católico puesto que estoy bautizado y, además, comulgado. Ahí me planté. Sumando bautizados a la Conferencia Episcopal española le salen las cuentas y dice sin rubor que España es un país católico. Para darle mayor énfasis científico, ya que las estadísticas a veces pueden llevar a discusiones eternas, el cardenal Rouco ha manifestado que los españoles tenemos ADN católico. Así sí, la ciencia al servicio de la religión y no al revés. En definitiva, Dios era químico.

En la realidad para la Iglesia católica (y para todas las religiones en general) la ciencia no está entre sus disciplinas favoritas. Ellos prefieren la fe frente a la razón, su verdad (siempre) absoluta frente a las verdades de cualquier otro. Dios es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Vamos, el Messi de las religiones.

No habría mayor problema si todas sus ideas y obligaciones fueran para aquellos que se consideren católicos y por lo tanto crean sinceramente y asuman esas ideas y obligaciones. El problema viene cuando ellos consideran que son de obligado cumplimiento para la mayoría de la sociedad española porque ya se han encargado ellos de considerarnos, nos guste o no, a la mayoría de la sociedad como católicos. Algo así como un “reza y calla”.

Resulta revelador ver los siete pecados capitales (soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia, y pereza) enfrentados con las siete virtudes (humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia), y hacer el ejercicio de ver cuáles representan más a la Iglesia Católica. A mi me salen muchos más de los pecados que de las virtudes,… pero yo soy un peligroso ateo y relativista.

Siempre que hablo de la Iglesia no puedo evitar acordarme de la canción ‘Trabajando para Dios’, de Def con Dos, y su esclarecedor estribillo: “Trabajando para Dios, ahora las hostias las doy yo”.

Amén.

La canción, aquí:

http://www.goear.com/files/external.swf?file=8dd641e

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