estructural y masivo

Según el último informe del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) publicado ayer, en 2010 los  trabajadores y pensionistas declararon un 75% más de media que la pequeña empresa. No un 7,5% más, no,… un ¡75% más! de media.

Por pequeña empresa se refieren, en muchos casos, a profesionales liberales y a trabajadores autónomos. Estos últimos, los autónomos, se han dado por aludidos y desde sus asociaciones (ATA y UPTA) han querido matizar los datos, señalando que las declaraciones medias a Hacienda en el régimen de estimación directa del IRPF de los autónomos han disminuido en los últimos años –casi un 11% en 2008 y un 8,7% en 2009– debido a las especiales dificultades económicas, no por el fraude; o incluso que “con la que está cayendo ahora mismo, son muchos los trabajadores que ganan más que el autónomo que les contrata”.

La segunda afirmación es curiosa, tirando a grotesca; mientras que la primera es absolutamente tendenciosa. Nadie puede negar que la crisis ha golpeado de forma muy dura al colectivo de trabajadores autónomos; pero el informe, que analiza las diferencias entre las rentas netas declaradas por empresarios y asalariados en una serie histórica desde 1993, evidencia que la brecha entre ambos colectivos ha ido incrementándose año tras año hasta alcanzar su mayor diferencial en este último ejercicio, debido a la existencia de un “fraude fiscal estructural y masivo” entre los autónomos.

Es decir, durante los últimos 16 años, que incluye los años de mayor crecimiento económico en España (los años previos a la crisis actual), los trabajadores y pensionistas declaraban mayores rentas que autónomos y pequeños empresarios, y que esas diferencias eran incluso mayores año tras año. Entiendo que en los años de bonanza económica los trabajadores autónomos también se verían beneficiados por los vientos favorables, pero ni por esas, las diferencias se acortaban, todo lo contrario.

Los que tenemos un nómina (casi siempre ajustada) y los que cobran una pensión (siempre ajustada), dejamos un rastro de nuestros ingresos imposible de borrar en forma de domiciliación bancaria. En el caso de los autónomos y profesionales liberales ese rastro se hace mucho más difuso, en este caso porque es imposible borrar aquello que no existe, es decir, las facturas. Con la facturación pasa como con la prevención de riesgos laborales, que todo el mundo sabe que hay que cumplirla pero que todo el mundo encuentra argumentos para no hacerlo,… hasta que te das la hostia… o te la dan.

Y no vale eso de que España es un país de pícaros, porque en ese caso habrá que decidir si pícaro es sinónimo de inteligente o de tramposo. Porque si es sinónimo de inteligente habrá que enseñarlo en las escuelas, y si es sinónimo de tramposo habrá que denunciarlo y perseguirlo.

Y esto vale para todos: para asalariados, para autónomos… y para las grandes empresas y las grandes fortunas, que ese es otro tema.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: